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lunes, 3 de junio de 2013
Stop rodando el cambio
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viernes, 31 de mayo de 2013
La herida se mantiene abierta (Atenco)
La experiencia de San Salvador Atenco, en el Estado de México, ha marcado ya una década de las resistencias populares y su huella no cesa. De la oposición exitosa a un aeropuerto que hubiera aniquilado las fértiles tierras del valle de Texcoco, los atenquenses pasaron a la brutal represión en mayo de 2006, en la que tuvo responsabilidad protagónica el entonces gobernador Enrique Peña Nieto. Luego los compañeros presos con inverosímiles condenas y la lucha por su liberación. Y siempre, la defensa del agua, el suelo, la vida de un pueblo al que Trinidad Ramírez honra con su voz, su perseverancia y su valentía. La herida se mantiene abierta, como abiertas se mantienen las páginas de la Historia para este pueblo ejemplar. . .
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lunes, 20 de mayo de 2013
Ámame enCARNEcidamente
El desmesurado consumo de carne ha provocado la industrialización de la ganadería.
En la actualidad se sacrifican 60.000 millones de animales al año para alimentarnos.
Mientras los animales son criados con criterios empresariales, el medio ambiente
y la salud humana se resienten. Voces críticas exigen un cambio en los hábitos
alimenticios para recuperar un modelo sostenible y poner fin a estas fábricas de carne
con animales alimentados a base de concentrados.
La educación prohibida
Sinopsis:
La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.
A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. "La Educación Prohibida" es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.
Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a "La Educación Prohibida" en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.
lunes, 15 de abril de 2013
El mito del progreso humano
Chris Hedges
En la obra Réquiem por una especie: ¿Por qué nos resistimos a la verdad sobre el cambio climático? Clive Hamilton describe el lúgubre consuelo derivado de aceptar que "el catastrófico cambio climático es algo virtualmente seguro". Dice que para eliminar cualquier "esperanza falsa" hace falta un conocimiento intelectual y un conocimiento emocional. El primero es algo posible de lograr. El segundo es mucho más difícil de adquirir porque los seres querido, incluyendo nuestros hijos, están condenados a la inseguridad, la miseria y el sufrimiento en el transcurso de pocas décadas -si no en pocos años. Asumir emocionalmente el desastre que nos aguarda, lograr comprender a un nivel visceral que la élite en el poder no responderá racionalmente ante la devastación del ecosistema, es tan difícil como la aceptación de nuestra propia muerte. La lucha existencial más abrumadora de nuestro tiempo es asimilar -intelectual y emocionalmente- esta horrible verdad y continuar resistiendo contra las fuerzas destructivas.
La especie humana, encabezada por europeos y euro-americanos blancos, ha lanzado, desde hace 500 años, una estampida violenta de conquista, saqueo, depredación, explotación y contaminación de la Tierra -matando al mismo tiempo a las comunidades indígenas que hallan en su camino. Pero el juego ha llegado a su fin. Las fuerzas técnicas y científicas que permitieron crear una vida de lujos sin paralelo son las mismas fuerzas que nos condenan. La manía de la expansión económica y explotación sin límites se ha convertido en una maldición, en una sentencia de muerte. Pero incluso mientras se desintegra nuestro sistema económico y del medio ambiente, después del año más caliente en los 48 estados contiguos de EE.UU. desde que se lleva el registro iniciado hace 107 años, carecemos de la creatividad emocional e intelectual para apagar el motor del capitalismo global. Nos hemos atado a una máquina de la muerte, como lo explica el borrador del reporte del Comité Asesor de Evaluación y Desarrollo Climatológico Nacional.
Las civilizaciones complejas tienen el mal hábito de la auto-destrucción. Antropólogos, entre los que se incluye Joseph Tainter en El colapso de sociedades complejas, Charles L. Redman en El impacto humano en los medio ambientes de la antigüedad y Ronald Wright en Breve historia del progreso han expuesto los patrones comunes que conducen a la desintegración de los sistemas. La diferencia es que, en esta época, nuestra destrucción arrastrará a todo el planeta. Con este colapso final no habrá nuevas tierras para explotar, ni nuevas civilizaciones para conquistar, ni nuevos pueblos para sojuzgar. La conclusión de la larga lucha entre la especie humana y la Tierra será que los seres humanos sobrevivientes aprenderán una dolorosa lección sobre la ambición desenfrenada y el egocentrismo.
"Hay un patrón que se repite en las diferentes civilizaciones del pasado de desgaste de los recursos naturales, sobreexplotación del medio ambiente, expansión desmedida y sobrepoblación", sostiene Wright en una conversación telefónica desde su hogar en British Columbia, Canadá. Agrega: "Según el patrón, las sociedades tienden al colapso poco después de alcanzar el periodo de mayor magnificencia y prosperidad. Ese patrón se repite en numerosas sociedades, los antiguos romanos, mayas y sumerios del actual sur de Irak. Hay muchos otros ejemplos, incluyendo sociedades a menor escala como la Isla de Pascua. Las mismas causas de la prosperidad de las sociedades en el corto plazo, especialmente nuevas formas de explotar el medio ambiente como la invención de la irrigación, conducen al desastre en el largo plazo debido a complicaciones que no se pudieron prever. A esto lo llamo "la trampa del progreso" en el libro Breve historia del progreso. Hemos puesto en movimiento una maquinaria industrial de tal nivel de complejidad y dependencia en la expansión que no sabemos cómo arreglarnos con menos ni como lograr estabilidad en relación a nuestra demanda de recursos naturales. Hemos fracasado en el control de la población humana. Se ha triplicado en el curso de mi vida. Y el problema se agudiza por la brecha creciente entre ricos y pobres, la concentración de la riqueza, que asegura que nunca habrá suficiente para repartir. La cantidad de gente en extrema pobreza en la actualidad -cerca de dos mil millones- es mayor de lo que era la población total del mundo a principios del siglo XX. Eso no es progreso."
"Si continuamos negándonos a enfrentar la situación de una manera racional y ordenada marcharemos, tarde o temprano, hacia una suerte de gran catástrofe.", sostiene Wright. "Si tenemos suerte, será lo suficientemente grande como para despertarnos a nivel mundial pero no tanto como para eliminarnos. Ese sería el mejor de los casos. Debemos trascender nuestra historia evolucionista. Somos cazadores de la Era Glacial afeitados y vestidos de traje. No somos buenos pensadores a largo plazo. Preferimos atiborrarnos con carne de mamut sacrificando a todo el rebaño en el precipicio antes que ingeniarnos para conservar el rebaño y tener alimento diario para nosotros y nuestros hijos. Esa es una transición que nuestra civilización debe hacer. Y no la estamos haciendo."
viernes, 18 de enero de 2013
Convocatoria a integrar el comité organizador del Primer Encuentro Nacional de Descrecimiento.
Debido a su economía de crecimiento, la sociedad mexicana,
como muchas otras, está en el fondo de un hoyo profundo: desde hace años
decrece persistentemente su economía; mientras más se esfuerza por hacer crecer
su economía más logra brutales decrecimientos.
Quiere resolver las crisis creadas por el crecimiento con más
crecimiento; quiere resolver los problemas creados por la tecnología con más
tecnología; quiere resolver los daños creados por las políticas de desarrollo
con nuevas políticas de desarrollo. Como resultado de estos esfuerzos, el
crecimiento que consigue sólo beneficia a las empresas transnacionales,
concentra la riqueza en pocas manos y empobrece cada día a más ciudadanos. El
nuevo gobierno mexicano, los partidos políticos y las universidades quieren
obtener resultados diferentes con la misma mentalidad que ha creado los
problemas que nos han llevado al desastre; caminan en círculos sin saber
realmente adónde ir; insisten en las soluciones tautológicas. En estas
circunstancias, el único horizonte que se puede vislumbrar para nuestro país en
los próximos lustros es el decrecimiento económico sostenido; un decrecimiento
más doloroso cuando se hacen esfuerzos extremos para crecer. Ante esta
perspectiva podemos esperar sorpresas muy desagradables en los próximos años.
El productivismo conduce al mundo hacia una catástrofe
climática, energética, alimentaria, ambiental, económica, financiera, de
derechos humanos, de democracia. En los últimos 30 años, las contaminaciones
lanzadas al ambiente y la devastación de los dones de la Naturaleza han sido
excesivas; ha sido demasiada la destrucción del tejido social. La competencia por exprimir lo que queda de
riquezas naturales o culturales alienta ahora el aumento de la violencia. Por
otra parte, no podemos esperar que este proceso suicida sea frenado o revertido
por los gobiernos, los partidos y en general de las instituciones; de hecho,
estamos obligados a enfrentar estos desastres con la oposición y el sabotaje de
las instituciones, ya que estamos frente a la mayor crisis institucional de la
historia. Es indispensable rescatar al país con otra visión del mundo, con
otros valores, actitudes y formas de hacer política; acciones desde abajo,
desde la base social, lo que entraña una intensificación del dialogo entre los
miembros de cada comunidad del país y entre las comunidades y organizaciones
sociales del país. Un diálogo que tiene como eje la búsqueda de una vía
alternativa para la subsistencia los más débiles, para los derrotados por la
economía de crecimiento que son la gran mayoría de los mexicanos.
Desde hace cinco años hemos propuesto un proyecto de
sociedad frugal y ecológica que hemos denominado descrecimiento, en oposición
al crecimiento económico permanente que preconizan las instituciones; en rechazo
a un crecimiento fundado en el sueño dominante: el enriquecimiento de todos; en
contra de un crecimiento que sólo sirve para empobrecer a la gran mayoría. El
descrecimiento nos propone salir de la economía, abandonar esta religión
moderna que se ha metido en el imaginario social, para recuperar el buen vivir;
para evitar la muy previsible catástrofe mundial que ha sido advertida por
muchos estudiosos en el último siglo; para alejar el fantasma de un Apocalipsis
que nos envía señales cada vez más fuertes y cuya cercanía cada año es
reconfirmada por medio de nuevos estudios. El descrecimiento preconiza la
descolonización del imaginario, como paso previo a la creación de una vía
alternativa al crecimiento económico; nos ofrece una visión de la historia que
nos permiten realizar esta muy difícil tarea, indispensable para iniciar la
transición hacia una sociedad post desarrollo. Nos proporciona, además, una
matriz para desarrollar alternativas adecuadas frente a los asuntos básicos de
la subsistencia humana, como la energía, el agua, los alimentos, la paz, la
resistencia y la resilencia comunitaria. El descrecimiento tiene implicaciones
teóricas que virtualmente no se estudian en las universidades y que merecen ser
difundidas, para fortalecer el cambio de rumbo en México.
En la 3rd. International Conference on Degrowth for
Ecological Sustainability and Social Equity de Venecia de 2012, recibimos el
ofrecimiento de apoyo a las actividades nacionales del movimiento mexicano de
descrecimiento, de parte de grupos de
países europeos y de Canadá y Brasil. El grupo de Madrid nos ofreció su
asesoría para realizar encuentros nacionales. En 2014, tendrá lugar la Cuarta
Conferencia Internacional de Degrowth, en una sede por definir.
ECOMUNIDADES los
invita a fortalecer al movimiento mexicano por el descrecimiento, por medio de
mensajes, artículos, textos, blogs, libros, charlas, seminarios, conferencias,
talleres, y sobre todo, por medio de la organización de reuniones regionales,
encuentros nacionales y conferencias internacionales. Convocamos a los
interesados en la consigna descrecimiento a ponerse en contacto con
ECOMUNIDADES, para integrar un comité organizador de un Primer Encuentro
Nacional de Descrecimiento, actividad que debería servir a la preparación de
una Conferencia Internacional de Degrowth en México.
--
Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡Descrecimiento o Extinción!
para más información Ecomunidades
http://decrecimientomexico.blogspot.mx/
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martes, 30 de octubre de 2012
Un día en la perrera por Gonzalo Mallarino
Compartimos con ustedes la crónica del escritor Gonzalo Mallarino quien acompañó a los hombres que se encargan de capturar a 40 mil perros callejeros en Bogotá y estuvo con los animales hasta que les practicaron la eutanasia.
"En el hombre hay mala levadura (.),
pero el alma simple de la bestia es pura".
Rubén Darío
¿Proteges a unos y te comes a otros? ¿Dónde radica la diferencia? En tu grado de especismo, nada más.
"Maní", mi perro labrador, tiene 14 años. Por tanto tiene 98 años humanos. Hemos ido juntos al mar. Nos hemos metido en los bosques y por los cerros. Hemos montado juntos en avión. Hemos visto atardecer desde el parque entre los pinos y los eucaliptos. Él estuvo cuando empezaron a caminar los niños. Él duerme a mi lado todas las noches de mi vida. Ahora está sordo y muy ciego. Pero sabe desde las telarañas de los ojos y desde los vestíbulos oscuros del olfato dónde estoy cada segundo. Ahora, ¿cómo le explico lo que vi? ¿Lo que hice hace unos días? Tengo vergüenza con él. Siento indignidad al acercármele.
Hace unos días estuve en un operativo de recolección de perros callejeros organizado por el Centro de Zoonosis de Bogotá. Por la perrera municipal. Salimos en tres vehículos. Un camión recolector con cinco operarios del Centro. Una unidad de la policía de la localidad con dos efectivos. Y un auto donde iban los funcionarios de saneamiento del hospital de Engativá. Íbamos hacia el occidente. Entramos al Minuto de Dios. El camión empezó a andar despacio. Los operarios miraban para todos lados. Pronto vimos un perro pardo. Mediano de tamaño. Sucio. Echado en el andén. El camión se acercó a unos diez metros y uno de los operarios que venían en los estribos del camión se botó al asfalto en plena marcha. Corrió hacia el perro. El perro no hizo nada porque no se dio cuenta de qué estaba pasando. El operario llevaba en las manos un palo largo. Que terminaba en un aro con una malla gruesa y ancha. Llegó por detrás y le echó la malla por encima al perro. Lo levantó y el perro empezó a dar tarascazos y a ladrar y mover las patas tratando se salirse de la malla. El operario se llamaba Dávila. Empezó entonces a dar vueltas con el perro entre la malla. Varias vueltas con la vara extendida y el perro por el aire entre la malla. El perro se mareó y dejó de luchar. Dávila se acercó al camión y le pasó la vara a uno de los operarios que iban en el platón. A los que llaman "ascensoristas". El perro se despabiló y empezó a gemir y a ladrar. El operario lo alzó y lo botó entre el platón cerrado con tablas y barras de hierro como una jaula. El animal se golpeó con una punta de la jaula y empezó a botar sangre. Camilo, el fotógrafo, y yo lo miramos por la ventanilla de la cabina. Yo pensé en "Maní".
Hace unos días estuve en un operativo de recolección de perros callejeros organizado por el Centro de Zoonosis de Bogotá. Por la perrera municipal. Salimos en tres vehículos. Un camión recolector con cinco operarios del Centro. Una unidad de la policía de la localidad con dos efectivos. Y un auto donde iban los funcionarios de saneamiento del hospital de Engativá. Íbamos hacia el occidente. Entramos al Minuto de Dios. El camión empezó a andar despacio. Los operarios miraban para todos lados. Pronto vimos un perro pardo. Mediano de tamaño. Sucio. Echado en el andén. El camión se acercó a unos diez metros y uno de los operarios que venían en los estribos del camión se botó al asfalto en plena marcha. Corrió hacia el perro. El perro no hizo nada porque no se dio cuenta de qué estaba pasando. El operario llevaba en las manos un palo largo. Que terminaba en un aro con una malla gruesa y ancha. Llegó por detrás y le echó la malla por encima al perro. Lo levantó y el perro empezó a dar tarascazos y a ladrar y mover las patas tratando se salirse de la malla. El operario se llamaba Dávila. Empezó entonces a dar vueltas con el perro entre la malla. Varias vueltas con la vara extendida y el perro por el aire entre la malla. El perro se mareó y dejó de luchar. Dávila se acercó al camión y le pasó la vara a uno de los operarios que iban en el platón. A los que llaman "ascensoristas". El perro se despabiló y empezó a gemir y a ladrar. El operario lo alzó y lo botó entre el platón cerrado con tablas y barras de hierro como una jaula. El animal se golpeó con una punta de la jaula y empezó a botar sangre. Camilo, el fotógrafo, y yo lo miramos por la ventanilla de la cabina. Yo pensé en "Maní".
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