martes, 22 de noviembre de 2011

Breve introducción al decrecimiento


Cuando el hombre haya matado el último animal, 
cuando haya talado el último árbol, 
cuando haya contaminado el último mar, el último río, el último afluente, 
cuando haya intoxicado la última partícula de aire respirable, 
entonces, sólo entonces se dará cuenta de que el dinero no se come, 
ni te quita la sed ni se respira.
(un indio cree)







Para explicar la sinrazon del sistema que vivimos  echaremos mano de una metafora, que intenta develar la locura de  esta forma de vida que nos invita a pensar que seremos más felices mientras más tiempo trabajemos y por consiguiente mas dinero ganemos y  asi más objetos acertemos a consumir, espiral de poder y enajenacion  de la cual dificilmente podemos escapar. Imaginemos las siguiente escena:

Se halla ambientada en un pueblo de la costa mexicana. Un paisano está, medio adormecido, junto al mar. Un turista norteamericano se le acerca y entablan conversación. El turista le pregunta:
-"Y usted, ¿a qué se dedica? ¿En qué trabaja?".
El mexicano responde: -"Soy pescador".
-"¡Vaya, pues debe ser un trabajo muy duro! Trabajará usted muchas horas".
-"Sí, muchas horas", replica el mexicano.
-"¿Cuántas horas trabaja usted al día?".
-"Bueno, trabajo tres o cuatro horitas".
-"Pues no me parece que sean muchas. ¿Y qué hace usted el resto del tiempo?".
-"Vaya. Me levanto tarde. Trabajo tres o cuatro horitas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y luego, al atardecer, salgo con los amigos a tomar unas cervezas y a tocar la guitarra".
El turista norteamericano reacciona inmediatamente de forma airada y responde:
-"Pero hombre, ¿cómo es usted así?".
-"¿Qué quiere decir?".
-"¿Por qué no trabaja usted más horas?".
-"¿Y para qué?", responde el mexicano.
-"Porque así al cabo de un par de años podría comprar un barco más grande".
-"¿Y para qué?".
-"Porque un tiempo después podría montar una factoría en este pueblo".
-"¿Y para qué?".
-"Porque luego podría abrir una oficina en el distrito federal".
-"¿Y para qué?".
-"Porque más adelante montaría delegaciones en Estados Unidos y en Europa".
-"¿Y para qué?".
-"Porque las acciones de su empresa cotizarían en bolsa y usted se haría inmensamente rico".
-"¿Y para qué?".
-"Pues para que al cumplir 70 años poder jubilarse tranquilamente, venir aquí, levantarse tarde, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer a tomarse unas cervezas y a tocar la guitarra con los amigos".

 


El sistema actual nos obliga a desear una casa más grande un coche más lujosos y más potente, o dos, viajes más exóticos, televisores más grandes, y avanzados, celulares de última generación, todo ello buscando ser más felices y resulta que, si nos detenemos a pensar, ese crecimiento constante nos ha llevado a tener que trabajar durante más horas, durante más días,entregando más años de nuestras fugaces vidas en peores condiciones, alejándonos más de la vida familiar  o del ocio, en una espiral sin fin que genera más necesidades de las que podemos cubrir. Lo que la filosofía del decrecimiento nos propone es que tendamos hacia la sobriedad, quereduzcamos el despilfarro, que  utilicemos eficazmente la energía y que fomentemos el uso de las energías renovables. 


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¿Qué es el decrecimiento?

"El decrecimiento es una gestión individual y colectiva basada en la reducción del consumo total de materias primas, energías y espacios naturales."
El decrecimiento es una necesidad, no un principio, un ideal, ni el objetivo único de una sociedad del post-desarrollo y de otro mundo posible. La consigna del decrecimiento tiene por objeto sobre todo marcar con fuerza el abandono del objetivo insensato del crecimienpo por el crecimiento.
“Decrecimiento” Es una palabra provocadora, que pretende lanzar un misil a la línea de flotación del actual sistema capitalista cuya “religión” neoliberal tiene un Dios: el crecimiento por el crecimiento para maximizar los beneficios del capital ese necesario decrecimiento no hay que extenderlo a todas las categorías de la realidad.  Hay que crecer en la calidad del agua en el mundo.
Hay que crecer en la calidad del aire que respiramos. 
Hay que crecer en calidad de vida, en la alegría, en la felicidad.
Hay que crecer en la producción de trigo en el mundo, no para alimentar a los cerdos, a los animales, sino para alimentar a los humanos.
Hay que decir NO, al crecimiento por el crecimiento.
El decrecimiento es un movimiento que pretende que la sociedad salga de esa “religión”, de la religión del crecimiento por el crecimiento, del crecimiento sostenido, que no sostenible.
Aunque tal vez sería mejor hablar de a-crecimiento, deberíamos convertirnos en agnósticos, o ateos, de la “religión” del crecimiento.
Debemos ser capaces de poner en marcha un proyecto alternativo, de construir otro paradigma.







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